- "El Karate no es un juego, no es un deporte. Ni si quiera es un sistema de defensa personal. El Karate es un ejercicio mitad físico y mitad espiritual. El karateka que ha dedicado los años necesarios al ejercicio y a la meditación, es una persona tranquila. No le teme a nada. Puede mostrarse calmado dentro de un edificio en llamas."
- Esto es la definición del Karate según el fundador, Masutatsu Oyama. La verdad es que el Karate se desarrolló hace más de mil años, no sólo como una forma de combate sin armas, sino como una manera de disciplinar el cuerpo a fin de mejorar el espíritu, de manena que se pudiera alcanzar la unidad de ambos. No hay que dejar de olvidar que las artes marciales orientales siempre han estado muy ligadas a la religión, y más concretamente, al Budismo, siendo una de las misiones principales de éste la unificación entre cuerpo y espíritu.
- Si lo anterior suena un poco abstracto, quizá se puedan usar términos mas fáciles de entender. Además de condicionar al cuerpo y de aumentar la rapidez, la fuerza, etc., el Karate agudiza el estado de alerta de la persona y su comprensión. También imparte tranquilidad (que no insolencia) y una confianza profunda en las habilidades de uno mismo para enfrentarse a las vicisitudes de este mundo. Y con eso se puede lograr una calma profunda y una plena sensación de paz interior.
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Ese es el verdadero Karate, el que uno puede practicar años después de que ya no pueda romper ladrillos. Sin embargo, todo tiene un principio; las grandes cosas no se pueden realiar en unos días. El Karate empieza por las formas físicas...los golpes, las patadas y los bloqueos. Esas son las técnicas que le facilitan a un adepto del Karate a alcanzar sus metas, por imposibles que parezcan